No les voy a pedir nada, reyes…”magos”
Hoy me hablan de ustedes, y veo los niños de Occidente totalmente nerviosos, y en gran medida felices. Comentan haberse portado bien, y de esperar un gran regalo que ustedes van a dejar en sus casas.
Pues miren, ni ustedes me conocen ni yo a ellos tampoco, pero les hablo de que soy un niño, un niño refugiado. Nací en la nada por llamarlo de una manera, allí crecí y como yo muchos niños más, entre otros mis papás y los niños con los que juego a diario. Mi vida consiste en levantarme, ir al cole, volver a mi casa comer y otra vez al cole. Tengo una compañera llamada “Esperanza” y una meta “Libertad” es por las cuales voy a diario entusiasmado e incluso feliz.
Mis juguetes no son fabricados, no, son de esos que yo mismo he realizado, soy el niño…
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