Pablo A. de la Vega M.[1] No deja de llamar la atención la respuesta inadecuada e impropia de la diplomacia peruana, por decir lo menos, para intentar sacarse de encima sus obligaciones y compromisos de Estado, luego del reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), como un “Estado soberano e independiente”, efectuado en […]

