2700 kilómetros de muro y miles de minas antipersona dividen de cuajo al pueblo saharaui y provocan muertes de personas que luchan por la vida. Una realidad que los niños saharauis aprenden y contra la que se oponen utilizando símbolos tan pacíficos y tan cercanos a la naturaleza como son las flores. Flores que no…
a través de UN JARDÍN PARA LA PAZ — Bubisher
