En el 50 aniversario del Frente Polisario – Abdulah Arabi en ElDiario.es

  • El Estado saharaui independiente es inexorable. España como potencia administradora del territorio que es, sigue teniendo pendiente asumir las obligaciones que le impone el derecho internacional

Abdulah Arabi

Mujeres saharauis en una protesta contra la ocupación del Sáhara Occidental (Archivo)
Mujeres saharauis en una protesta contra la ocupación del Sáhara Occidental (Archivo)

Mientras en España se vivía con incertidumbre el cada vez más inminente final de la época franquista y todo lo que ello conllevaría, los movimientos sociales y políticos se tornaban cada vez más organizados y reivindicativos y la sociedad en su conjunto miraba con mayor encandilamiento a los países del entorno; mientras, el Sahara Occidental anhelaba ser libre e independiente.

Con todo, con esas mismas ansias de libertad, en 1973, concretamente el 10 de mayo, se fundaba el Frente Popular para la Liberación de Saguia El-Hamra y Río de Oro, el Frente Polisario. 

Muy probablemente si en ese momento hubiésemos realizado una encuesta en la que se interrogase a las personas participantes acerca de la “perdurabilidad del Frente Polisario”, hubiese arrojado un resultado desalentador para el representante del pueblo saharaui.

Lo anterior es de las pocas cosas que no han cambiado con el paso del tiempo, dado que aún en nuestros días hay quienes continúan viviendo con fascinación, incluso con cierto escepticismo, la existencia del Frente Polisario. 

A ello se suma que a lo largo de estas cinco décadas han sido innumerables las acusaciones que ha recibido este Movimiento de Liberación Nacional. Desde movimiento terrorista financiado por regímenes sin excesivo apego a los valores democráticos a organización dedicada al desvío de ayuda humanitaria pasando por entidad vulneradora de Derechos Humanos, sin olvidar la de grupo armado instrumental de países del entorno.  

Es bien conocida la estrategia e interés de determinados sectores que dirigen de forma infame e infundada las mencionadas acusaciones con el único objetivo de socavar la base del apoyo social con la que cuenta esta organización a nivel nacional e internacional. Buscando así desalentar, atemorizar y deslegitimar al amplio movimiento de solidaridad con el pueblo saharaui.

No obstante, afortunadamente, sus objetivos han encallado ante un movimiento solidario que ha demostrado su incondicionalidad más absoluta independientemente de sus adscripciones políticas e ideológicas y ha mostrado de manera inequívoca su infranqueable apoyo a la legítima lucha del pueblo saharaui por su autodeterminación e independencia, -a diferencia de lo defendido por una parte del Gobierno de España-.

La citada estrategia, y partiendo desde la buena fe de quien escribe, podemos achacarla al desconocimiento generalizado de la razón de ser de un movimiento de liberación nacional. La misma no es nada más -y nada menos- que la organización a la que se le reconoce por parte del derecho internacional personalidad jurídica y capacidad de acción en la defensa del ejercicio del derecho a la libre autodeterminación de un pueblo que estuvo sometido a dominación por parte de una potencia extranjera -sea cual sea la fórmula de injerencia-. 

(…)

En el 50 aniversario del Frente Polisario