
El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el acto de clausura del Foro Empresarial España-Marruecos, que se celebra en el marco de la XII Reunión de Alto Nivel Marruecos-España, en el Rabat Marriott Hotel, en Rabat (Marruecos). EP
Ha sido la consigna desde que las relaciones diplomáticas saltaran por los aires tras el cambio de posición del Gobierno español en el contencioso del Sáhara Occidental, respaldando los postulados de Marruecos, su eterno rival. Y lo que ha servido para los últimos 14 meses también se aplica ahora: Argelia aguardará hasta la celebración de las elecciones generales anticipadas, el próximo 23 de julio, para mover ficha y comenzar la recomposición de los lazos.
“Argelia va a estar muy atenta a lo que ocurra”, deslizan a El Independiente fuentes conocedoras de los movimientos en Argel y de su modo de proceder, siempre discreto. La hipotética derrota de Pedro Sánchez, avanzan, “sería bienvenida”, pero advierten de que el cambio de color político en La Moncloa -si las urnas y la aritmética final lo confirman- iniciará un tímido deshielo. “Las relaciones sin duda mejorarán con cautela”, alegan.
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