La primera diputada saharaui que aprendió valenciano antes que castellano

La parlamentaria de Sumar Tesh Sidi fue acogida por una familia alicantina durante su juventud

Lucía Gutiérrez

València | 20·08·23 

Tesh Sidi pidiendo que se subsanase el error por el que no había sido nombrada

Tesh Sidi pidiendo que se subsanase el error por el que no había sido nombrada JUAN CARLOS HIDALGO

Tesh Sidi nació en un campo de refugiados saharauis en 1994. Con siete años pisó por primera vez Benyeres de Mariola, un municipio del interior de la provincia de Alicante gracias a los programas Veranos en Paz, que siguen vigentes hoy en día. La familia con la que desde entonces vivía todos los veranos pasó a acogerla de manera permanente y ella a estudiar en España al empezar el instituto.

El jueves pasado en la sesión constitutiva de las Cortes Generales, Sidi vivió su primer día como diputada y también el último siendo una parlamentaria desconocida al protagonizar una sonada anécdota. Antes de iniciar la votación para elegir a la presidenta del Congreso fueron nombrados todos los diputados, menos ella.

Un error en las actas que fue corregido inmediatamente y que situó a la representante de Sumar -en listas como cuota de Más Madrid- en el foco mediático. Por si fuera poco, Sidi también es la primera diputada saharaui en el Congreso y lleva la lucha por la descolonización del Sáhara Occidental por bandera -y en la camiseta que lució en su estreno en la Cámara Baja-.

La camiseta reivindicativa que lució la diputada el primer día

La camiseta reivindicativa que lució la diputada el primer día LEVANTE-EMV

Aunque desde que acabó la carrera -estudió ingeniería informática en la Politécnica de Alicante- y se marchó a Madrid a estudiar el máster su vida está allí, Sidi mantiene unos vínculos muy estrechos con la Comunitat. Su familia de acogida sigue viviendo en Benyeres de Mariola y desde hace poco más de un año, sus padres biológicos residen en Valencia. Y además, en la capital no pierde la oportunidad de hablar en valenciano -que era la lengua materna en su casa de acogida– cuando se cruza con algún catalán, balear o valenciano.

Crisis de identidad

Los recuerdos que tiene de los meses en los que dejaba atrás el campo de refugiados donde vivía son en su mayoría felices, «todo era emocionante y divertido«, rememora. Sin embargo, reconoce que dar el paso y quedarse a estudiar «fue muy duro y complejo, y sufrí una crisis de identidad durante la adolescencia«. La odisea y la cancelación jurídica, que es como la diputada define el trato que reciben los saharauis en España, le empujó a querer renunciar de sus orígenes.

Hoy en día, con todo en regla después de un largo proceso y con un escaño en la cámara legislativa aboga por la lucha del pueblo saharaui «con perspectiva feminista» y apuesta por una África en la que esté el futuro.

Tesh Sidi y Yolanda Díaz presentan sus credenciales en el Congreso

Tesh Sidi y Yolanda Díaz presentan sus credenciales en el Congreso CHEMA MOYA

Sus inicios en tierras alicantinas, como ella misma señala, no fueron fáciles principalmente por la barrera idiomática. Aunque agradece la empatía y la comprensión que tuvieron sus profesores y sus compañeros del instituto concertado en el que estudió desde los doce a los 18 años.

«Aprendí a hablar antes valenciano que castellano«, señala. El motivo es que Benyeres de Mariola es un pueblo en su mayoría valenciano parlante «y como una esponja absorbía lo que oía en clase, la piscina, mi casa…». En un guiño a esos orígenes en su camino en la Comunitat decidió seguir estudienado en la universidad en valenciano.

Saharaui, alicantina y madrileña

Respecto al aprendizaje del castellano, confiesa que las primeras palabras que conoció fueron «recortes, crisis y corrupción«. Sidi se asentó en España de manera definitiva en 2007 -aunque en los veranos regresaba a los campos de refugiados a visitar a sus padres biológicos- ,coincidiendo con el inicio de la crisis económica que se prolongó durante casi una década.

Los años más duros le pillaron en la universidad y recuerda lo difícil que le resultó independizarse y poder encontrar un trabajo que no fuese precario. Aunque Alicante le encanta y no descarta en un futuro regresar, la falta de oportunidades para los jóvenes de su generación fue lo que le empujó a marcharse a Madrid. Muchos de sus compañeros optaron por irse al extranjero, pero por su entonces complicada situación jurídica, no podía arriesgarse a salir del país.

Los diutados valencianos y madrileños de Sumar demuestran su buena sintonía

Los diputados valencianos y madrileños de Sumar demuestran su buena sintonía CHEMA MOYA

Sidi que ocupó el tercer puesto de la lista que encabezó Yolanda Díaz en Madrid, se define como «Saharaui, alicantina y madrileña«, en ese orden. Y aplaude la apuesta de la nueva presidenta Francina Armengol por el uso de las lenguas cooficiales en el Congreso: Sinceramente, me preguntó cómo no se ha hecho desde la transición democrática. «El plurilingüismo es una belleza que tiene España«, remarca la diputada.

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