
El pasado lunes, el enviado de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, aterrizó por sorpresa en El Aaiún, en el Sáhara Occidental. A pesar de que la resolución de este conflicto es una de sus competencias directas, el diplomático no había pisado los territorios ocupados ilegalmente por Marruecos desde que ocupó su cargo hace dos años. Durante su visita, el régimen de Mohamed VI no ha escatimado en represión al pueblo saharaui, tratando de silenciarlo por todos los medios mientras la Comunidad Internacional, con España a la cabeza, se pone una venda en los ojos.
Los compañeros de Equipe Media lo han vuelto a hacer: con sus informaciones, rompen el bloqueo informativo que acompaña al conflicto del Sáhara Occidental. A diferencia de otros regímenes autoritarios, este apagón tiene la peculiaridad de ser bidireccional, esto es, no sólo se activa desde el foco opresor, en este caso Marruecos, sino también desde el receptor (España y la Unión Europea, UE), que termina por convertirse en cómplice con las manos manchadas de sangre.
Sin embargo, este grupo de periodistas y activistas llevan toda la semana denunciando la escalada de violencia por parte de Marruecos contra el pueblo saharaui en los Territorios Ocupados, los mismos que está visitando De Mistura por primera vez en su mandato. Las redes sociales difunden vídeos y fotografías inapelables en los que se ven los efectos de la represión, de los apaleamientos de la policía marroquí contra quienes siquiera se atrevan a agitar pacíficamente una bandera saharaui.
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