Rozalén siempre ha utilizado la música para poner voz a problemas sociales, pero sobre todo para transmitir un mensaje de humanidad, empatía y positivismo con los demás y con el mundo en el que vivimos. No obstante, no siempre es fácil dar un mensaje positivo. Al menos no cuando la realidad es aterradora.
En su firme compromiso de visibilizar la realidad de los campos de refugiados en el Sahara, la artista realizó recientemente un viaje a Tinduf, Argelia, donde mediante diversas actividades estableció un contacto cercano con el pueblo saharaui y pudo conocer su realidad.
De nuevo en España, la artista ni puede ni quiere olvidar todo lo vivido y aprendido durante esos días. Y es que la realidad del mundo, ya sea en Argelia o Palestina, es demoledora. Y lo peor de las guerras es que siempre se lleva por delante a las víctimas más inocentes.
Así, en sus redes Rozalén compartía la experiencia de una niña de cinco años que vive en el campamento de refugiados saharauis de El Aaiún, en Argelia. «Su padre trabaja en España, su madre intenta superar una dura enfermedad también en nuestro país. Se ocupan de ella y de sus hermanas su abuela y el resto de la familia«, cuenta la artista junto a un vídeo en el que esta, convertida en una sombra por la oscuridad de la noche, no deja de bailar.