
Que hacer con los palestinos – LA POLIS
La incapacidad de establecer una paz duradera para los palestinos por parte de la comunidad internacional, abre las puertas para que las posturas radicalizadas sigan avanzando y consolidando posiciones. El 7 de octubre de 2023, el violento ataque de Hamas a poblaciones isralíes fronterizas con la Franja de Gaza, podemos consideralo un punto de inflexión y el inicio de una cruenta guerra que marcará a generaciones por décadas. Ello demanda debatir sobre un plan de paz duradero.
“Se requiere más coraje para perdonar que para tomar las armas” – José Ramos Horta – Presidente de Timor Oriental. Premio Nobel de la Paz
El fatídico 7 de octubre, hasta ese momento, la sociedad israelí estaba movilizada por los intentos del gobierno de coalición liderado por Netanyahu de reformar el poder judicial. La situación fue de suma tensión, que involucró a los mismos militares y dejó en evidencia importantes fracturas en la ciudadanía. Esta debilidad fue percibida claramente por el grupo Hamas, que desde hacía casi dos décadas gobernaba con puño de hierro la Franja de Gaza. Los políticos israelies optaron una política de “contención” imponiendo un riguroso bloqueo terrestre, naval y aéreo, pero al parecer no tan efectivo. Hamas construyó durante años una red de túneles, no solo para el contrabando de armas, sino para el desarrollo de una infraestructura para sus sistemas de comando y control, logística y movilización de sus fuerzas. La experiencia adquirida de años de enfrentamiento con Israel y el asesoramiento experto, posiblemente proveniente de Irán, permitió desarrollar una fuerza de combate con cohetes, proyectiles y drones bien organizada, además de elementos capacitados para operar como infantería ligera en combate urbano con un elevado nivel de preparación y disciplina. El citado grupo no solo desvió ayuda para construir su capacidad militar, sino en base a evidencia por parte de reconocidas ONG de Derechos Humanos, los habitantes de la Franja estaban sometidos un régimen dictatorial y donde las violaciones a los derechos fundamentales estaban a la orden del día. En su momento el director de Aministia Internacional para Oriente Medio y África, Saleh Higazi en 2019: “La represión de la libertad de expresión y el uso de la tortura en Gaza han alcanzado nuevas cotas alarmantes. En los últimos días hemos visto escandalosas violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad de Hamás contra personas que se manifestaban pacíficamente, periodistas y trabajadores de los derechos humanos”.
El alto costo de vida, desempleo y pobreza creciente, generaron protestas y oposición de la población gazatí al régimen de Hamas, violentamente reprimidos, gracias a su implacable sistema policial. La dependencia de la asistencia internacional de los palestinos en Gaza era creciente, especialmente a través de la UNRWA (Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en el Cercano Oriente) responsable de brindar servicios básicos a los campos de refugiados en la Franja. Cabe destacar que los principales donantes de dicha organización internacional, son Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia, Reino Unido, Turquía, Noruega, Suiza, Arabia Saudita, Japón. La actitud de dichos gobiernos para la UNRWA, se asemeja a quién da dinero a un mendigo, no para ayudarlos, sino más bien para callar su conciencia y luego seguir con su vida como si nada. Esto queda reflejado al no promover medidas para garantizar la seguridad de la agencia y limitar la infiltración de grupos armados palestinos para utilizarla como pantalla, no solo para esconder armas, sino para realizar propaganda extremista. Esto generó polémicas e incluso una investigación independiente sobre la gestión y manejo de los recursos por parte de la citada agencia de la ONU – abril de 2024 – por parte de Catherine Colonna, ex titular de Exteriores francesa, donde quedó reflejado la falta de pruebas del gobierno israelí sobre las vinculaciones la UNRWA con grupos terroristas palestinos, al quedar en evidencia los informes periódicos sobre el personal remitidos a Israel. No cabe duda que estamos ante una nueva “guerra de narrativas” orientado a ocultar las falencias del gobierno de Netanyahu para prevenir el ataque del 7 de octubre de 2023.

La dependencia de millares de palestinos en Gaza y Cisjordania de la UNRWA, pone en evidencia la falta de compromiso para impulsar que la Autoridad Palestina cumpla con la función de proveer servicios esenciales a los palestinos, agregándose que nunca hubo una condena firme al régimen de Hamas en Gaza., donde cientos de millones de dólares que recibía de sus patrocinadores se usaban para consolidar su aparato político militar. Mientras tanto los dos millones de palestinos que dicho grupo dice defender, para tener mejor atención sanitaria debían ir a Israel. En décadas la comunidad internacional, especialmente actores claves no adoptaron medidas para implementar mecanismos para que los palestinos reduzcan su dependencia de la ayuda externa y puedan constituir instituciones viables.
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Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Especial para LA POLIS. Desde Buenos Aires.
