
Mohamed Bourial es un destacado prisionero político saharaui, miembro del grupo conocido como Gdeim Izik, que ha sido objeto de atención internacional debido a las denuncias de tortura y violaciones de derechos humanos en su contra. Su caso simboliza la lucha del pueblo saharaui por la autodeterminación y pone de relieve las tensiones políticas y sociales en el Sáhara Occidental.
Mohamed Bourial nació en 1970 en El Aaiún, la capital del Sáhara Occidental cuando aún era una colonia española. Está casado y es padre de dos hijos, quienes residen en El Aaiún. Antes de su detención, Bourial trabajaba ocasionalmente en empleos temporales, pero no contaba con ingresos fijos, reflejando las difíciles condiciones económicas que enfrentan muchos saharauis bajo la ocupación marroquí.
Su historia personal refleja no solo su compromiso con la causa saharaui, sino también las adversidades que ha enfrentado en su lucha por los derechos de su pueblo.
En el campamento de Gdeim Izik, Bourial desempeñó un papel clave como miembro del Comité de Diálogo, un grupo que negociaba con las autoridades marroquíes para mejorar las condiciones de vida de los saharauis.
Bourial fue arrestado en 2010 tras el desmantelamiento del campamento de protesta de Gdeim Izik, un movimiento pacífico que buscaba llamar la atención sobre las condiciones de vida de los saharauis bajo la administración marroquí. Junto con otros activistas, fue acusado de participar en actos de violencia.
El juicio de Gdeim Izik, relacionado con los enfrentamientos tras el desmantelamiento del campamento de protesta en 2010, ha sido ampliamente criticado por organizaciones internacionales debido a la falta de garantías procesales y las denuncias de tortura. En 2017, un tribunal marroquí dictó sentencias severas contra los acusados, incluyendo cadena perpetua para algunos, como parte de un proceso que, según observadores, estuvo marcado por irregularidades.
El Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas (CAT) ha confirmado que Bourial fue sometido a torturas durante su detención. Estas prácticas han sido denunciadas como parte de un patrón sistemático de represión contra los saharauis que defienden su derecho a la autodeterminación. A pesar de las recomendaciones del CAT, Marruecos no ha cumplido con las medidas sugeridas, como trasladar a Bourial a una prisión cercana a su familia o garantizarle acceso a un abogado y atención médica adecuada.
El caso de Bourial no solo resalta las violaciones de derechos humanos, sino también la incapacidad de Marruecos para cumplir con sus obligaciones internacionales. La comunidad internacional, incluidas organizaciones como el CAT y el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias, ha instado repetidamente a Marruecos a respetar los derechos fundamentales de los prisioneros políticos saharauis.
La situación de Bourial y otros presos políticos saharauis subraya la necesidad de una solución justa y duradera para el conflicto del Sáhara Occidental. Mientras tanto, su caso sigue siendo un recordatorio de la resistencia y el sacrificio del pueblo saharaui en su lucha por la justicia y la libertad.
