Los presos políticos saharauis del grupo Gdeim Izik – Victoria G. Corera

  • Abdeljalil Laarousi: Cadena perpetua.
  • Abdakahi Lakhfawni: Cadena perpetua.
  • Ahmed Sbai: Cadena perpetua.
  • Brahim Ismaili: Cadena perpetua.
  • Mohamed Bani: Cadena perpetua.
  • Mohamed El Bachir Boutenguiza: Cadena perpetua.
  • Sidahmed Lemjeyid: Cadena perpetua.
  • Sidi Abdalah B’hah: Cadena perpetua.
  • Cheij Banga: 30 años de prisión.
  • Naâma Asfari: 30 años de prisión.
  • Mohamed Bourial: 30 años de prisión.
  • El Houssein Ezzaoui: 25 años de prisión.
  • Hassan Dah: 25 años de prisión.
  • Mohamed Babait: 25 años de prisión.
  • Mohamed Embarek: 25 años de prisión.
  • Mohamed Lamin Haddi: 25 años de prisión.
  • Abdalahi Toubali: 20 años de prisión.
  • Bachir Elkhadda: 20 años de prisión.
  • Mohamed Tahlil: 20 años de prisión.

¿Quiénes son? El grupo Gdeim Izik está compuesto por activistas saharauis que desempeñaron un papel crucial en la protesta pacífica llevada a cabo en el campamento homónimo, cerca de El Aaiún. Son defensores de los derechos humanos y la autodeterminación del pueblo saharaui, quienes enfrentan duras penas de prisión bajo acusaciones ampliamente consideradas injustas y motivadas políticamente.

El contexto histórico y geopolítico El Sáhara Occidental ha sido, durante décadas, un territorio en disputa entre Marruecos y el pueblo saharaui. Después de la retirada de España como potencia colonial en 1975, Marruecos ocupó la región, desatando un conflicto que persiste hasta hoy. Este contexto de ocupación generó tensiones constantes entre los saharauis, quienes demandan independencia, y las autoridades marroquíes que buscan consolidar su dominio. En este ambiente de frustración y resistencia, se originó el campamento de protesta de Gdeim Izik.

El campamento de Gdeim Izik: un símbolo de resistencia

Origen y propósito El campamento de Gdeim Izik fue establecido en octubre de 2010 como un acto colectivo de resistencia pacífica contra la ocupación marroquí y las condiciones precarias de vida que enfrentaba el pueblo saharaui. Más de 20.000 saharauis se reunieron en las afueras de El Aaiún para exigir derechos básicos: empleo, vivienda digna y oportunidades económicas, además de reclamar la autodeterminación.

El desmantelamiento violento El 8 de noviembre de 2010, el campamento fue desmantelado de manera violenta por las fuerzas marroquíes, lo que desencadenó enfrentamientos entre los manifestantes y las autoridades. Estos choques resultaron en heridos y, según informes, algunas muertes. Marruecos utilizó los incidentes para justificar la detención de numerosos activistas saharauis, acusándolos de organizar actos violentos.

Los juicios: una injusticia flagrante

El tribunal militar de 2013 En febrero de 2013, 25 miembros del grupo fueron llevados ante un tribunal militar, una acción criticada internacionalmente por ser inapropiada para civiles. Las condenas variaron entre 20 años de prisión y cadena perpetua, basándose en confesiones obtenidas bajo tortura, según denuncias de organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

La revisión en 2017 A raíz de la presión internacional, en 2017 se realizó un nuevo juicio en un tribunal civil. Sin embargo, las condenas apenas sufrieron modificaciones, y el proceso continuó siendo señalado por su falta de imparcialidad y la ausencia de pruebas concluyentes. Testimonios y evidencias clave fueron ignorados, mientras que las denuncias de tortura quedaron sin investigar.

Condiciones actuales de los presos

Situación en prisión Los activistas saharauis enfrentan condiciones de encarcelamiento extremadamente duras, incluyendo aislamiento prolongado, privación de atención médica y restricciones severas al contacto con sus familias. Pese a ello, continúan mostrando una resistencia admirable, denunciando las violaciones de derechos humanos y defendiendo los derechos del pueblo saharaui desde sus celdas.

Impacto psicológico y físico El trato recibido por los presos ha tenido consecuencias graves en su salud física y mental. Informes documentan casos de enfermedades no tratadas y daños psicológicos derivados de años de encarcelamiento injusto.

La reacción internacional

Críticas y apoyo Organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la ONU han denunciado repetidamente las violaciones de derechos humanos en el caso del grupo Gdeim Izik. Además, países y entidades internacionales han instado a Marruecos a garantizar juicios justos y respetar las normas del derecho internacional.

El silencio y la complicidad global Aunque se han generado pronunciamientos de solidaridad con los saharauis, la falta de acciones concretas de algunos países refleja el complicado equilibrio entre intereses políticos, económicos y el respeto por los derechos humanos.

Conclusión y reflexión

El caso de los presos políticos saharauis del grupo Gdeim Izik no es solo un ejemplo de injusticia, sino también un llamado a la acción global. El pueblo saharaui merece vivir en libertad y dignidad, y la comunidad internacional tiene la responsabilidad de alzar la voz frente a las violaciones sistemáticas de derechos humanos. La situación en el Sáhara Occidental sigue siendo una herida abierta en la lucha por la justicia y la autodeterminación.