Cuatro nudos críticos sobre qué significa el secuestro de Maduro y el bombardeo de Venezuela – El Salto

El ataque aéreo a objetivos de toda Venezuela y el secuestro de Maduro y su esposa deja el país en una situación de vulnerabilidad e incertidumbre, con un presidente Trump desbocado, que ha llevado la historia continental a un territorio desconocido.
Ociel Alí López: Sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela

1. Un ataque sin precedentes

Nos encontramos ante un hecho sin precedentes en América del Sur: es la primera vez en la historia que Estados Unidos realiza una acción militar de este tipo en la región. Si bien han existido intervenciones en Centroamérica y las islas del Caribe, nunca había ocurrido en el subcontinente una invasión u operación militar de este tipo y mucho menos el secuestro de un presidente por parte de Estados Unidos.

Nunca había ocurrido en América del Sur una invasión u operación militar de este tipo y mucho menos el secuestro de un presidente por parte de Estados Unidos

​Esto evidencia una radicalización de la doctrina Monroe, ahora revisitada por el presidente Donald Trump, la cual parece haber llegado para establecerse. Esto implica un desmantelamiento de facto de las experiencias de Gobiernos de izquierda en la región, marcando un camino que impide cualquier tipo de radicalización, independencia o soberanía que caracterizó no solo los primeros 25 años de este siglo en América Latina ante las oleadas de gobiernos progresistas, sino incluso las medidas de nacionalización de los regímenes militares y socialdemócratas del siglo pasado.

2. El objetivo central de esta operación es el crudo venezolano

A raíz de la declaración de Trump, en la tarde del 3 de enero, se confirma la intención de persistir en la intervención en Venezuela con el fin de controlar y reconstruir la industria petrolera. Y, peor aun, declararse dueño de su petróleo. El objetivo central de esta operación es el crudo venezolano. Esto no es una novedad, lo inédito es la ejecución directa de la acción, hecha por medios militares y no por medio de la intervención en procesos políticos.

​Lo que esta Administración enfrenta entonces no es a un gobierno “comunista”, tampoco le importa ni se pronuncia sobre algún “déficit de democracia” o “irregularidad electoral”, ni menciona los “derechos humanos”, sino que se centra en el “narcotráfico”, algo que nunca se ha comprobado y sobre todo en el modelo de nacionalización petrolera que se instauró en Venezuela en 1975 no por el chavismo sino por Acción Democrática y el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

El objetivo central de esta operación es el crudo venezolano. Esto no es una novedad, lo inédito es la ejecución directa de la acción, hecha por medios militares y no por medio de la intervención en procesos políticos

Esta crítica al modelo de nacionalización petrolera podría explayarse a todo el proceso de nacionalizaciones y expropiaciones sobre recursos estratégicos llevados a cabo en América Latina tanto por regímenes militares como por gobiernos socialdemócratas. Pero también podría dirigirse hacia Groenlandia o cualquier territorio que quede en lo que pasa a ser el foco político de Washington: América. Así de regresivo es el planteamiento.

3. Cambia la forma de hacer política en la región

Un tercer punto crítico es la encrucijada con la que se enfrenta tanto el chavismo como cualquier movimiento o liderazgo de izquierda de ahora en adelante. La extracción selectiva y quirúrgica supone un riesgo que ahora parece imposible de eludir. Si el Gobierno y el Ejército venezolano, con todos sus componentes movilizados y en total alerta, luego de más de veinte años preparándose para acciones de este tipo, con aliados internacionales de peso, no pudieron impedir una acción de extracción de pocos minutos de su máximo líder, ahora quién podrá eludirlo. Hablamos de un certero riesgo que cambia el mapa político y la forma de hacer política beligerante en la región.

Delcy Rodríguez se muestra abierta a las negociaciones que permitan “salvar” al Estado-nación que se encuentra en serio riesgo, luego de que Trump hablara de una especie de “protectorado” sobre las zonas petroleras

Y el primer paso al respecto lo ha dado la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ha denunciado la detención del presidente Nicolás Maduro, y el bombardeo de la aviación estadounidense, pero por otro lado ha mantenido las opciones de negociación mientras llama a la población a la calma y no a la movilización descarnada. Es decir, no se produjo un giro discursivo hacia la radicalización que exigen algunos sectores del chavismo, como el bloqueo a la venta del petróleo venezolano a EEUU, por ejemplo a la Chevron que sigue operando, ni al ataque compulsivo a empresas o ciudadanos estadounidenses existentes en el país.

​Con esto, Rodríguez logra mantener la cohesión y dirigir el Gobierno, manteniendo un discurso apegado a la institucionalidad chavista, pero abierta a las negociaciones que permitan “salvar” al Estado-nación que se encuentra en serio riesgo, luego de que Trump hablara de una especie de “protectorado” sobre las zonas petroleras.

4. La operación más inesperada

Tras el ataque y la operación contra Maduro se impuso un escenario totalmente inesperado. Ningún analista contempló que el secuestro de Maduro u otro líder chavista se hiciese sin ningún tipo de desgaste del ejército invasor y, además, por medio de operaciones quirúrgicas que no necesitaran de grandes invasiones ni de los famosos “daños colaterales”.

El secuestro de Maduro no supuso ningún desgaste ni pérdidas lamentables para los atacantes. Una manera efectiva y exitosa que no existía sino en las películas de Hollywood

El chavismo se preparó para una invasión masiva y para una “guerra de guerrillas”, pero nunca para lo que sucedió. Maduro, a su vez, no contaba con una zona de confort como en su momento la tuvieron Muammar Gaddafi o Saddam Hussein, quienes huyeron hacia sus pueblos de origen donde mantenían alto grado de apoyo y pudieron mantener la resistencia al menos algunas semanas, lo que a larga generó un desgaste entre los invasores. El secuestro de Maduro no supuso ningún desgaste ni pérdidas lamentables para los atacantes. Una manera efectiva y exitosa que no existía sino en las películas de Hollywood. Este evento representa un hito sin precedentes a nivel global: la extracción de un presidente de manera sumamente limpia, logrando minimizar el impacto sobre la población civil.

​Actualmente, Venezuela se encuentra en una situación de alarma y en un equilibrio precario. Sin embargo, tras culminar la operación, Donald Trump ha anunciado que no serán necesarias nuevas intervenciones o despliegues militares adicionales. Rodríguez asume el control de la situación a pesar de los rumores sobre su salida del país y las expectativas sobre el futuro de Venezuela aún son contradictorias: Estados Unidos no ha invadido Venezuela, aunque en el imaginario ya se conoce lo que es capaz de hacer.

Origen: Cuatro nudos críticos sobre qué significa el secuestro de Maduro y el bombardeo de Venezuela