
Publicado por Dr. Suarez Saponaro
El régimen cubano es un sobreviviente. El denominado “Período Especial” con la disolución del Bloque del Este, fue una severa prueba tanto al liderazgo cubano y especialmente al pueblo. Fidel Castro, un hábil estratega, buscó una salida al problema y encontró en Venezuela, la “tabla” de salvación con la instalación de un gobierno afín. Problemas de gestión interna, el dogmatismo ideológico y el endurecimiento de las sanciones impuestas por la segunda presidencia de Donald Trump, colocaron al país en una situación precaria. La salida de Maduro del poder en Venezuela – algo que la inteligencia cubana estaba seguramente al tanto – se traduciría en una mayor asfixia económica, mecanismo por el cual aparentemente Washington busca el final de la “Revolución”. Al parecer eso no es tan sencillo y no debe subestimarse la capacidad de resiliencia de la “nomenklatura” y sociedad cubana.
Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Especial para LA POLIS. Desde Buenos Aires
El 3 de enero de 2026, el mundo habló como fuerzas especiales estadounidenses capturaban al presidente venezolano Nicolás Maduro, donde al parecer murieron una treintena de militares cubanos que formaban parte de su dispositivo de seguridad. Esto fue hábilmente empleado por el presidente Miguel Díaz – Canel de Cuba para movilizar a la sociedad, en el marco de una severa crisis socio económico y mantener viva la narrativa del régimen. No es la primera vez que Cuba y Estados Unidos se ven enfrentados abiertamente en unos terceros países, pero destacándose que siempre La Habana identificó “líneas rojas” y hasta donde llegar con Washington.
Las acciones sobre Venezuela, pusieron los ojos sobre La Habana y en muchos medios, creyeron que la ira de Washington se descargaría en Cuba. Las declaraciones con fecha del 4 de enero de 2025, del presidente Donald Trump ante la prensa estadounidense señaló “está a punto de caer” por la crisis económica, pero dejó en claro que no habría intervención directa: “No creo que necesitemos ninguna acción”. El Secretario de Estado, Marco Rubio, evitó entrar en mayores detalles sobre posiblemente acciones estadounidenses sobre Cuba. Desde el discurso, la Casa Blanca busca mantener alineados al gobierno de Trump la influyente comunidad cubana exiliada en Estados Unidos, destacándose el caso de Rubio, que es hijo de exiliados cubanos.
La fuerte presencia de la inteligencia cubana en Venezuela, sin ninguna duda le dio al régimen de La Habana un adecuado cuadro de situación sobre Maduro. Años de conspiraciones, Guerra Fría, intentos de asesinato de Fidel Castro, misiones “internacionalistas” y el apoyo a movimientos políticos en América Latina y fuera de ella, permitió al régimen construir en seis décadas una sólida comunidad de inteligencia, incluso en los mismos Estados Unidos. Más allá del discurso de solidaridad frente a los hechos consumados en la fatídica madrugada del 3 de enero en Caracas y la salida abrupta del presidente venezolano del poder, la preocupación del liderazgo cubano pasa por el acceso al petróleo venezolano que alimenta las plantas de energía cubanas. El país vive horas sin energía, con constantes apagones, que generan descontento social, provocando movilizaciones, aunque rápidamente neutralizadas por el eficaz sistema policial cubano. ¿El régimen tendrá una estrategia de salida como en otras situaciones críticas? La alianza con Caracas tenía sus matices, como quedó reflejado el papel de Cuba en la crisis del Esequibo con Guyana entre los años 2023-2024, donde La Habana, mantuvo su neutralidad, dado que tiene sus intereses con los países del Caribe angloparlante y Guyana, país en conflicto con Venezuela por el citado espacio territorial.
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FUENTE: Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Especial para LA POLIS. Desde Buenos Aires
