LOS REYES DEL DESIERTO. BUBISHER

En estos días hemos visto La Cabalgata de Reyes avanzar por las calles como ríos de luz. Durante unas horas, la ciudad se transforma y todo parece posible. La certeza de que la magia existe mientras haya alguien  dispuesto a creer en ella.

En los campamentos saharauis esa magia también existe aunque de forma diferente. Los niños saharauis avanzan encima de un viejo Land Rover, como una caravana de Reyes Magos cruzando el desierto.

En España, la cabalgata es promesa de regalos; en el desierto, la caravana es promesa de llegar. Unos niños esperan, otros avanzan como una cabalgata silenciosa. Desde lo alto, alzan las manos haciendo el signo de la victoria. Sus dedos dibujan una V contra el cielo abierto, un gesto pequeño y firme que desafía al cansancio de llevar muchos años siendo refugiados. El polvo se pega a sus rostros, pero no apaga la sonrisa ni la firmeza del gesto. Cada día la vida en el campamento pone a prueba sus cuerpos, pero no su voluntad.

Encima del Land Rover ríen, se sostienen unos a otros, miran al horizonte con la naturalidad de quien sabe resistir. Entre sus brazos no llevan cofres ni tesoros brillantes, sino libros del bubisher, protegidos del viento como si fueran algo sagrado. Esos libros pesan más que el oro de cualquier cabalgata, porque guardan palabras, futuro y memoria. Así, la caravana avanza; niños-reyes sin corona, celebrando la victoria del aprendizaje y de la esperanza, mientras el desierto  observa en silencio ese desfile humilde y poderoso a la vez.

Cándida Santiago

tEXTO ORIGINAL EN LOS REYES DEL DESIERTO.