Urdimos la trama de un relato puntada a puntada. La historia que tejemos nos cuenta, habla de nosotros. Enhebramos ideas para no perder el hilo de esa narración que nos explica. Al atardecer, frente a una taza de té y un horizonte ardiendo, se extiende la tela de nuestra existencia en las voces de los mayores que nos relatan cuentos. El mar, los campos dorados, el viaje, la jaima. Los ojos del camello son parte esencial de la entretela que amarra la historia. Balan las cabras. Otros vienen de fuera a desenrollar el ovillo, romper costuras y tejer una historia falsa. Pero nuestros hilos son fuertes, nos unen. Sentimos la seguridad de las hebras que tejen lazos entre nosotros. Esas historias nos amarran y sabemos quiénes somos, cuál es nuestra tierra. No hay un cabo suelto del que tirar para descoser nuestra historia. El hilo que tejió la vida nos mantiene unidos. Forastero, no vengas a contarnos quiénes somos.
Mónica Rodríguez
febrero 23, 2026 in Proyecto Bubisher
