Nezeha Chedad: «La mujer saharaui ocupa un papel fundamental en los campamentos»
Nezeha Chedad, saharaui de 35 años, salió de los campamentos de refugiados a los diecisiete años debido a una grave anemia. Residió en Valencia desde 2007 hasta 2016, donde colaboró durante seis años en la Asociación Humanitaria Internacional de Mislata (AHUIM), que acoge a niños saharauis enfermos. Tras estudiar auxiliar de enfermería, se trasladó a Navarra para trabajar en la residencia Beloso Alto. Tiene dos hijas, Fatma y Nayla, y ha formado parte del proyecto ‘Voces que cuentan’ de la Fundación Koine Aequalitas, orientada a fomentar la convivencia intercultural y combatir el racismo en la región.
Nezeha Chedad, saharaui de 35 años, trabajó como auxiliar de enfermería en la residencia Beloso Alto. (Fotos: Maite H. Mateo)
Se abre la puerta. Un extenso sofá marrón con tonos dorados se extiende por toda la estancia. Dos grandes alfombras ocupan el resto de la sala. La anfitriona me invita a sentarme y, como marca la tradición saharaui, comienza el ritual del té. Su preparación es minuciosa, se calienta agua en una tetera y se vierte medio vaso de té, se repite todo el proceso para evitar la amargura del primero y, esta vez, se añade azúcar y hierbabuena. Una vez listo, es hora de escanciarlo en unos pequeños vasos. Desde el primer vaso se pasa el líquido al segundo, y así varias veces hasta conseguir la espuma deseada. Ahora podemos disfrutar de su sabor.