UN PUNTO DE APOYO

Su espalda protegida por un muro que costó mucho levantar, física y financieramente. Sus ojos en un libro, que también costó mucho llevar hasta ahí. Un pie en el aire, el de los sueños; el otro en el suelo, el suyo, aunque sea un suelo prestado. Venimos muchos de trabajar allí con ellas y con ellos, y venimos felices por tanta actividad, por tanta vida, por los jardines y las salas de lectura llenas; por tantas y tantos niños que han emprendido en cualquiera de las cinco bibliotecas el camino hacia sí mismos, únicos y al mismo tiempo parte de un pueblo. Sí, pero aunque así no fuera, si la cosecha no fuera tan abundante, esta sola imagen compensaría todo el esfuerzo y el cariño de tanta gente. Porque un solo punto de apoyo es bastante para mover el mundo.

Gonzalo Moure

UN PUNTO DE APOYO

CORRE, BUBISHER

De daira a daira viajamos como pasajeros de nuestro camión-bibliobús para acercar la lectura a quienes viven muy lejos de la biblioteca. Cargado de cuentos nuestro bubisher con ruedas corre día tras día para posarse en las diferentes dairas de la wilaya de Dajla.  El ruido de su motor, antes de pararse  en la daira elegida, atrae a los niños y niñas que corren entusiasmados a recibirlo. Sus sonrisas y su ilusión nos indican que saben que vamos a ayudarles a potenciar su imaginación y sus ganas de aprender cosas nuevas. Un cuento diferente cada día acompañado de actividades que ponen en marcha su creatividad les ayuda a generar ideas nuevas dentro de su pequeñ mundo..

Encima de una alfombra los niños de cada daira se sienten escuchando y viviendo una nueva aventura con los bibliotecarios del bubisher, que son los encargados de mantener vivo este proyecto tan bonito, que vuela y vuela más y más…

CORRE, BUBISHER