Quito, marzo 31 del 2017(SPS)-. Un gran número de saharauis siguen viviendo en campos de refugiados sin ninguna nueva propuesta para resolver el prolongado conflicto que se ajusta al clásico trío de soluciones duraderas de las Naciones Unidas: reasentamiento, retorno o integración. Un examen de la difícil situación de los saharauis parece confirmar la aceptación velada por parte de la comunidad internacional y de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) de que los campamentos de refugiados son la única solución en ausencia de un arreglo político, sostiene la profesora investigadora de FLACSO-Ecuador, Carmen Gómez, en un reciente artículo académico publicado por Ethics & International Affairs, del Carnegie Council, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.
Carnegie Council es una institución sin fines de lucro y se autodefine como un foro para los principales pensadores, expertos y tomadores de decisiones del mundo, y una de sus publicaciones especializadas es “Ética y Asuntos Internacionales” que, en su edición del pasado 10 de marzo, recoge el análisis de la profesora Gómez titulado “Repensando el concepto de una “solución duradera”: campamentos de refugiados saharauis en cuatro décadas” (versión inglesa)[1].
Para esta académica, la contradicción entre el discurso y la práctica sitúa a las poblaciones de refugiados en una situación de pérdida de derechos significativa y sostenida. Entre ellas se encuentran la imposibilidad de acceder a una vivienda y educación dignas y a ejercer los derechos políticos y sociales, incluidos los derechos al trabajo y a la libre circulación.