30 eurodiputados piden a Infantino que no haya partidos del Mundial en el Sáhara Occidental

La reaparición de Ucrania en la candidatura de España-Portugal-Marruecos al Mundial enfada a Rabat. Pronto se decidirá quién alberga la Copa del Mundo de 2030

Foto: Infantino, en el Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 1. (Reuters/Stephane Mahe)
Infantino, en el Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 1. (Reuters/Stephane Mahe)

Por 

Ignacio Cembrero

Doble disgusto para las autoridades de Marruecos: Ucrania se reincorpora a la candidatura ibérico-marroquí para el Mundial de 2030 y ya empiezan las movilizaciones para que, si finalmente es la agraciada por la FIFA, Rabat no pueda celebrar partidos de fútbol en el Sáhara Occidental

Fue Mohamed VI de Marruecos el que, el 14 de marzo, en un discurso que pronunció en su nombre su ministro de Educación, Chakib Benmoussa, anunció la presentación de una candidatura tripartita (España-Portugal-Marruecos) al Mundial de 2030. La idea fue formulada ya en 2018 por el presidente Pedro Sánchez. Cuando un escándalo de corrupción golpeó a la Federación Ucraniana de Fútbol, que formaba parte de una candidatura inicial con España y Portugal, se le ocurrió sustituir a Ucrania por Marruecos. Él y su homólogo portugués, António Costa, dejaron incluso al monarca alauí el privilegio de hacerlo público. 

Un mes después, Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), seguía, sin embargo, insistiendo en que Ucrania no había quedado descolgada. En una carta publicada el 18 de abril en el diario barcelonés Sport, insistía: «Trabajamos cada día en todos los niveles para que España, Portugal, Ucrania y Marruecos puedan organizar el Mundial 2030».

Ucrania, «invitado sorpresa»

El diario deportivo francés L’Equipe, que cuenta con muchos lectores marroquíes, anunció el 5 de julio que España y Portugal se disponían a presentar una candidatura conjunta al Mundial con Ucrania y Marruecos. La noticia del regreso ucraniano sentó muy mal en el país vecino y ese malestar quedó reflejado en las redes sociales.

(…)

Algérie-Iran : Raïssi invite Tebboune – El Watan

Photo : D. R.

En visite de travail depuis vendredi soir à Téhéran, le ministre des Affaires étrangères, Ahmed Attaf, a été reçu hier par le président iranien, Ebrahim Raïssi. Lors de cette audience, M. Attaf a transmis un message verbal du président Abdelmadjid Tebboune à son homologue iranien, dans lequel il lui a confirmé les points sur lesquels ils se sont entendu au cours de leurs récents échanges téléphoniques pour dynamiser les relations bilatérales.

L’Algérie a salué dans ce sillage l’«évolution positiv

https://elwatan-dz.com/algerie-iran-raissi-invite-tebboune

Feijóo, el 23-J y los saharauis, ABDERRAHMAN BUHAIA – EL Independiente

Núñez Feijóo durante la presentación de su programa electoral con un fondo del Palacio de la Moncloa David Mudarra (PP)

Las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo, desembocaron directamente –sin solución de continuidad– en la precampaña de las elecciones generales (convocadas por el presidente del Gobierno, al día siguiente, para el 23 de julio).

Los líderes políticos, los directores de campaña, el personal implicado y la maquinaria correspondiente, no han tenido tiempo de recuperar el aliento. De una antesala, pasaron a la otra. Continúa el ajetreo y la carrera contra reloj de hacerse notar y dejarse ver, todo lo que se puede –en la calle, en los platós de televisión y en los estudios de radio–.

(…)

El PSOE y el Sáhara, la continuidad de una política franquista, por EMBOIRIK AHMED OMAR en EL INDEPENDIENTE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el historiador del Reino de Marruecos y portavoz del Palacio Real, Abdelhak Lamrin y el ministro de Sanidad y Protección Social de Rabat, Khalid Ait Taleb, después de visitar el Mausoleo de Mohamed V. EUROPA PRESS

El Frente Polisario enfocaba la relación con el Partido Socialista desde 1976 en conseguir la anulación del Acuerdo Tripartito y el establecimiento de relaciones diplomáticas con un fututo Gobierno socialista en España.

La relación entre ambas organizaciones distingue tres períodos claramente diferenciados, marcados por la lejanía o la cercanía del partido al poder. La primera fase revestía un carácter casi testimonial por la insignificancia del lugar que ocupaba el PSOE entre las diferentes opciones políticas en los últimos años del franquismo.

La siguiente fase se inicia con la transición, cuando se vislumbra que los amigos incondicionales, protagonistas de las luchas contra la dictadura, ocupan un espacio electoral limitado en el nuevo contexto político, en que se visualiza la posibilidad de un PSOE como alternativa de gobierno. En ese momento se entrecruzan los intereses. Los saharauis necesitaban a España para aislar diplomáticamente a Marruecos y abrir la importante puerta de Europa a sus reivindicaciones; los socialistas, marcar su identidad progresista ante su militancia y los potenciales votantes. Es ahí donde debemos situar las declaraciones de Felipe González en los campos de refugiados de Tinduf, comprometiéndose a satisfacer las demandas diplomáticas una vez llegara a La Moncloa.

Con la victoria aplastante de 1982, se inicia una política rampante donde se desdibujan los límites de las relaciones, anclando las bases de una estrecha cooperación con Rabat, resultando difícil discernir entre la defensa de los intereses españoles y de los marroquíes.

Se olvidan las promesas de reconocimiento y se le niega al Frente Polisario cualquier estatus diplomático. 

(…)