Los que han trabajado con él dicen que se escora a la izquierda más que al centro y recuerdan cómo se involucró personalmente en la crisis de la activista saharaui Aminetu Haidar
Los diplomáticos que conocen a Agustín Santos coinciden en varias cosas. La primera es que Agustín Santos es un diplomático «de partido» muy de izquierdas. Por ejemplo, fue miembro del consejo editorial de Revista Sin Permiso, un magazine de política internacional que defiende la república y el socialismo. Que nunca ocultó que era del PSOE y que su carrera subía cuando gobernaban los socialistas (dirigió el gabinete de Miguel Ángel Moratinos en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y fue nombrado embajador ante la ONU en el de Pedro Sánchez), y bajaba cuando llegaba el PP (cónsul general en Ciudad del Cabo o Perpiñán).
El segundo punto de consenso es que Santos se mostró en el pasado muy sensible a la causa del Sáhara Occidental, la ex provincia española que el Gobierno de Franco entregó a Marruecos en 1975 y que ahora Rabat quiere mantener como una autonomía dentro del Reino, con el apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez. “Yo le he escuchado decir en una reunión que España había traicionado a la causa saharaui”, afirma un diplomático en activo. “Se le recuerda por su actuación en el caso de la activista saharaui Aminatou Haidar”, destaca otro.
«Desde el Frente Polisario no se comenta el asunto de listas de partidos. Ahora hay que estar pendiente sobre su papel como figura de Sumar y su posicionamiento en el Sáhara Occidental de ahora en adelante», emplazaron desde la delegación en España del movimiento político saharaui.
MADRID, 13 (SERVIMEDIA)
El Frente Polisario esperará a ver qué posición adoptan Sumar y su fichaje como número 2 para la lista de Madrid, el hasta ahora embajador permanente de España ante la ONU, Agustín Santos Maraver, y no prejuzga de momento su nombramiento.
Así se expresaron fuentes de la delegación en España del Frente Polisario consultadas por Servimedia acerca de la incorporación que anunció ayer la candidata de Sumar a la Presidencia del Gobierno, Yolanda Díaz, como número 2 de su lista por Madrid a las elecciones generales, inmediatamente después de ella misma.
El 9 de junio se anunció que la joven activista hispano-saharaui Tesh Sidi estaría situada en el puesto número 3 de la lista de «Sumar» (la formación de Yolanda Díaz Pérez) por la circunscripción de Madrid. Una noticia recibida con alborozo por los simpatizantes de la causa de la legalidad en el Sahara Occidental y que encendió las alarmas en el régimen marroquí. Por causas y maneras aún no conocidas, la designación de Tesh ha sido «neutralizada» tres días después con la designación del diplomático pro-marroquí Agustín Santos Maraver como número 2 de esa misma lista. La designación de Agustín Santos nos exige recordar su trayectoria en la cuestión del Sahara Occidental y plantea preguntas que deben ser contestadas https://t.me/desdelatlantico – https://twitter.com/DesdelAtlantico
I. AGUSTÍN SANTOS, AGENTE ACTIVO DEL LOBBY PRO-MARROQUÍ EN ESPAÑA
En un movimiento sorpresa y GRAVÍSIMO Yolanda Díaz ha anunciado el 12 de junio que el número 2 de la lista de «Sumar» por Madrid será Agustín Santos Maraver, diplomático del entorno del Psoe y ex-jefe de Gabinete y ex-Asesor ejecutivo para asuntos parlamentarios de Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé (a) «Desatinos», uno de los principales agentes del lobby pro-marroquí en España.
Pero la cosa venía de más atrás, al menos, desde 2006. Entonces Morations (a) «Desatinos» diseñó una estrategia para «matar dos pájaros de un tiro»: 1) dar un título jurídico a Marruecos para no considerarle ocupante del Sahara Occidental 2) hacer a la UE cómplice de la explotación marroquí de la pesca del Sahara Occidental.
La «idea» de Morations (a) «Desatinos» fue que Marruecos era la «potencia administradora» (y no la potencia ocupante) del Sahara Occidental y que en calidad de tal podía negociar con la UE la pesca saharaui. En esa estrategia participó ACTIVAMENTE Agustín Santos. Sobre este asunto publiqué en su día en el volumen 22 del Anuario Español de Derecho Internacional un artículo titulado «El acuerdo de pesca UE-Marruecos o el intento español de considerar a Marruecos ‘potencia administradora’ del Sahara Occidental» donde recojo las declaraciones de Moratinos (a) «Desatinos» y de Agustín Santos para intentar hacer pasar esa «idea».
II. PREGUNTAS A YOLANDA DÍAZ
Yolanda Díaz es una persona que vive en, de, por y para la política. Parece difícil que no supiera que Agustín Santos era un personaje del entorno del psoe y que colaboró con Moratinos (a) «Desatinos» en el desgobierno de zetapé y en especial en el giro pro-marroquí del gobierno español que se tradujo en el abandono del «Plan Baker».
Recientemente incluso ha circulado una imagen de Justin Lane (EFE/EPA) de Yolanda Díaz junto a Agustín Santos en Naciones Unidas el 18 de abril, día en que Yolanda Díaz acudiói a la Asamblea General para defender un proyecto de resolución sobre la «economía social» y solidaria».
Llega el momento de hacer las PREGUNTAS.
1) ¿Sabía Yolanda Díaz que Agustín Santos es partidario de considerar que Marruecos no es ocupante del Sahara Occidental?
2) Si no lo sabía, y lo sabe ahora, que Agustín Santos es parte del lobby pro-marroquí, ¿mantendrá Yolanda en la lista a Agustín Santos?
3) Si no sabía Yolanda Díaz que Agustín Santos era un ACTIVO miembro del lobby pro-marroquí… ¿QUIEN sugirió el nombre de Agustín Santos? Ese QUIEN es clave.
4) ¿PARA QUÉ se incluye a Agustín Santos en la lista?
-¿Es para neutralizar la designación de la joven y activa saharaui Tesh Sidi como número 3 de esa misma lista? -¿Es para neutralizar a Enrique Santiago como referente de la política exterior en «Sumar»?
Preguntas que exigen una rápida e inmediata respuesta por parte de Yolanda Díaz Pérez.
Ya ha pasado más de un año de aquella tarde del viernes 18 de marzo de 2022, en que nos dimos cuenta que Pedro Sánchez estaba definitivamente atrapado (cual insecto indefenso) en la telaraña del Majzén. Y nos percatamos de que fue apresado, no porque él lo haya reconocido y haya luchado con todas sus fuerzas para desprenderse del pegajoso y pestilente entramado de la telaraña; sino porque El Majzén, consciente de su pecado original (genocidio, invasión y masacre) y deseoso de blandir cualquier logro, (por ilusorio, falaz y efímero que sea); lo delató, difundiendo, a través de la Casa “i-Real” Marroquí, la misiva que el Presidente del Gobierno había enviado, furtivamente, a M6 el día 14.
El contenido de esta misiva (que, según los expertos, fue escrita originalmente en un francés que dejaba mucho que desear) se resume en que Pedro Sánchez tomó la decisión (que, aún siendo una decisión personal, no deja de comprometerlo como Presidente del Gobierno de España) de posicionarse al lado de un régimen policial y terrorista en su ocupación ilegal del Sahara Occidental; contraviniendo las resoluciones en las que, desde 1963, Naciones Unidas viene definiendo, nítidamente, el Sahara Occidental como un Territorio No Autónomo pendiente de descolonización, y cuya potencia administradora, a día de hoy, sigue siendo España.
Pedro Sánchez, avergonzado, susurra, sí, solo susurra (no se atreve a decirlo en voz alta, ya que sabe que es un acto de extrema incoherencia política y de cinismo infame) que apoya los propósitos anexionistas del Majzén, sabiendo que el territorio cuya anexión alienta, es hoy una República (RASD) de pleno derecho y miembro fundador de la Unión Africana, y su bandera ondea al lado de la enseña alauí en la sede de esta organización continental; al igual que su presidente se sienta, de igual a igual, al lado de M6 en las cumbres de la Unión Africana.
El Majzén, como araña que es, controla todos los hilos de su oscura y venenosa red, y la más leve vibración que siente en uno de ellos, suscita la inmediata y despiadada reacción de su instinto arácnido. Esta reacción siempre se traduce en una cesión que el gobierno de Sánchez, sin rechistar, se afana –enseguida– en aceptar, sea cual sea su calado y el ámbito (económico y/o político) que implica. Así es Pedro Sánchez, un mero feudatario del Majzén, siempre presto a pagar el tributo que se le exige, como un azorado mudéjar de la época medieval.
En lo que va de legislatura, hemos asistido a un largo rosario de cesiones en las que el mudéjar Sánchez ha tenido que plegarse, sumisa y constantemente, a las exigencias del Majzén; la más llamativa de las cuales fue la destitución fulminante (el 12 de julio de 2021) de la ministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya, motivada, posiblemente, por haber permitido la acogida humanitaria del líder saharaui Brahim Ghali (gravemente enfermo de covid) en un Hospital de Logroño (el 18 de abril de 2021).
Fíjense hasta donde llega la influencia del Majzén sobre Sánchez. Con tal de complacerlo, incluso llega a ¡destituir ministros! Y Arancha González Laya no es la única. En la misma fecha, también fue destituido de su cargo José Luis Ábalos, ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, y, aunque el Gobierno no explicó en ningún momento los motivos de su destitución, podemos leer entre líneas, que su inesperado despido se debió simplemente a haber reconocido (en la cadena pública 24h, el 1 de junio de 2021) que “España tiene una responsabilidad que le confiere la propia resolución de Naciones Unidas, como antigua metrópolis, sobre el espacio aéreo y marítimo del Sahara, y le corresponde a España hacer el control y vigilancia de esos espacios a nivel internacional.”
Y, si nos fijamos en el supuesto motivo que se esgrime con respecto al cese de la ministra González Laya: acogida humanitaria del líder saharaui Brahim Ghali. ¿Desde cuando España debe solicitar el permiso de Marruecos para acoger o dejar de acoger a alguien? ¿Desde cuándo Marruecos puede vetar la entrada de personas a suelo español? Lo cual nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿Es España un país soberano que decide quién entra o sale de sus fronteras, o un virreinato de Marruecos, sin el beneplácito del cual nadie puede entrar o salir de España?
A este tipo de situaciones surrealistas, grotescas y ridículas, es a lo que ha conducido la nefasta política exterior de Pedro Sánchez, y su innegable servilismo al régimen alauí.
Para tratar de entender, en toda su dimensión, cómo se llegó a este salto al vacío de Pedro Sánchez en el que se estampó contra la telaraña del Majzén y acabó siendo engullido por éste; hemos de retroceder en el tiempo y rememorar los acontecimientos de finales de 1975 –referencia temporal obligada para comprender todo lo que atañe al Sahara Occidental y al binomio España-Marruecos–.
Desde el 28 de mayo, la pregunta flota en el ambiente en Rabat: ¿quebrará el idilio entre el Gobierno de Sánchez y Marruecos un hipotético relevo en La Moncloa?
Las autoridades marroquíes confían en que un gobierno presidido por el Partido Popular opte por la continuidad en las líneas trazadas por el último ejecutivo español, empezando por el Sáhara
¿Supondrá el nuevo Gobierno que salga de las elecciones generales del 23 de julio un cambio en las relaciones entre España y Marruecos? ¿Estaría en peligro el buen momento en las relaciones hispano-marroquíes si hay relevo en La Moncloa? Es la pregunta que surge inevitable del mal resultado del principal partido del Gobierno de España en los pasados comicios municipales y autonómicos del pasado 28 de mayo y que muchos se plantean en Rabat desde entonces.
En ausencia de una posición oficial del Gobierno –la última vez que desde el Ejecutivo marroquí se entró a valorar algún episodio de la política española fue en vísperas de los comicios, cuando el portavoz del Ejecutivo atribuyó las acusaciones de que Marruecos está implicado en la tentativa de compra de votos en Melilla al “contexto actual” del país-, los medios marroquíes –y sus destacados líderes de opinión- están convencidos de que un futuro Gobierno presidido por el Partido Popular no implicará una rectificación del apoyo de Sánchez a Rabat el Sáhara Occidental.